CHISA

2015

Fotografía, vídeo, pintura expandida.


Destrucción controlada, atacar a la enfermedad con su propia arma, despojar a la naturaleza de su propio juicio ante el control evolutivo, el débil ante el fuerte y éste ante el más fuerte, en toda guerra siempre hay sacrificios pero ante el pulso con la tierra, el humano siempre tiene las de perder.


Los inviernos en Sudáfrica son elevadamente secos y es por ello que la ley obliga a que todo propietario con terreno queme parte de éste para evitar la propagación de fuegos. Si no lo hace o se niega, automáticamente se les multa con una elevada suma de dinero.


Pero más allá de ver esta medida como una buena actitud del estado por su pueblo, es una justificación más de intereses económicos que están por encima del espacio natural y sus habitantes. Aquí lo único que importa es evitar las multas y economizar gastos, es por ello que los trabajadores ejecutan su función sin ningún tipo de protección. Como siempre, el dinero está por encima del daño medioambiental así como de la salud ciudadana.

Chisa en Zulu significa ardiendo y es aquí, en Sudáfrica, donde la práctica de la quema es el remedio ante los posibles incendios tanto de ámbito natural como artificial. El paisaje se muestra como un escenario dantesco donde la muerte ha invadido a la vida, las tonalidades negras imperan sobre las ocres y azules, la ceniza se eleva contaminando el aire al mismo tiempo que se filtra e infecta el agua. Los humos dictaminan la tasa de mortalidad por intoxicación en los trabajadores que, día tras día, invierno tras invierno, ejecutan este trabajo.


La naturaleza Sudafricana en estos meses se transforma en una constante contradicción dominada por el humano. No dudan en la práctica de la quema como remedio sin recapacitar en las consecuencias; no se plantean la pérdida de materia orgánica del suelo, pérdida de fertilidad o la muerte de organismos vivos que afectan negativamente a los ciclos biogeoquímicos. Tampoco parece importarles las consecuencias a animales no humanos y humanos como el aumento de la mortalidad y de enfermedades respiratorias.


Sudáfrica arderá mientras la naturaleza humana impere a la propia naturaleza del planeta.